Sin avisar, el bigotudo y mundano bautizado abrió sus ojos en el otro lado.
-¿Dónde estoy? –consultó el muerto adulto correctamente bautizado, oleado y sacramentado.
-En el purgatorio –le indica un mayordomo de Satán con irónica cortesía.
-¿Y por qué veo al clero romano y a tantos otros predicadores, diputados, negreros, ladrones, borrachos, demonios, homosexuales, adúlteros, fuego, azufre, humaredas y diáconos por miles?
-Porque es el mismísimo purgatorio.
-¿Y cuál es la diferencia entonces entre el purgatorio y el infierno?
Ninguna. Por estimación a los católicos separé el infierno en dos partes, la cual una se llama purgatorio, para que los sacramentados no se confundan. Es un ajuste arquitectónico interno y sicológico, nada más. Este quemante y sempiterno hogar es uno solo y los obispos que han estudiado la Escritura con responsabilidad lo supieron siempre. El evangelio puro y sencillo de Jesucristo es uno solo y por eso los papas en su momento prohibieron la lectura de los Textos Sagrados y es por eso que hasta hoy los católicos van a misa sin una Biblia en la mano. Eso sí, en este tema optaron por un bajo perfil también. El Romano Pontífice quiere mantener vivo su rentable y relajado catolicismo aunque todos terminen en el irreversible purgatorio eterno, repleto de llamas irreversibles. Es la falsa purificación que nunca terminará.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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